sábado, 8 de junio de 2013

El Bombardero está de vuelta






Claudio Pizarro, un jugador que durante más de diez años juega  en Alemania, logro muchas cosas por tierras germanas como la Bundesliga en  más de 3 ocasiones, una Copa de la liga Alemana y ahora último la UEFA Champions league, seguramente no jugó dicha final ante el Borussia Dortmund pero estuvo en la banca de suplentes del remodelado estadio de Wembley y creo que muchos de nosotros, los Peruanos, sentimos una satisfacción al ver por la televisión a Pizarro cargar la orejona y flamear entre sus brazos la bandera nacional. Fue un gesto muy emotivo y de satisfacción.

Él en  Alemania es considerado un ídolo del fútbol y no solo por haber batido récord y de ser el máximo goleador en la Bundesliga, sino que es una persona y referente del fútbol mundial. En los últimos tiempos Pizarro es  y debe ser el jugador más exitoso del Perú, más allá de que lo critiquen por su  forma de ser, es decir, tiene poca empatía con la prensa y seguramente con los hinchas por su falta de gol con la blanquirroja.

Sin embargo, ayer fue una noche distinta para él  y para el Perú entero, no solo por que se celebraba el día de la bandera, sino porque Perú volvía a jugar por las eliminatorias ante Ecuador, rival que históricamente no le ganábamos hace más de treinta años y Markarián sabía que tenía una deuda con la afición  de devolverle una alegría a nuestra hinchada que están sufrida pero que a pesar de que cueste hablar de selección y mundiales, siempre soñamos con llegar a la meta.

Y fue por obra y gracia del capitán, del peruano que lleva la número catorce en la espalda que nos devolvió esa sonrisa infinita, ese jugador que más de 15 millones de Peruanos no lo quiere, no le cree por su falta de gol cuando se pone la mica nacional, y cuando llego el minuto doce de juego inicial, todo el Perú grito gol, con ganas, con corazón, con el sueño plasmado en la cancha y señalando que  “el bombardero de los andes” aun estaba vigente  y enamorado de la pelota, solo que había tenerle paciencia, darle esa oportunidad que poco o nunca la tuvo y esta vez no tuvo ni la presión ni  las pifias de la afición que seguramente el  no lo ha dicho pero se  le enhotaba en partidos y eliminatorias anteriores. 


Hoy, Claudio debe ser el hombre más feliz, vuelve  su romance con el balón, le da el triunfo al país, las críticas de los diversos medios  quedan de lado y  todo el Perú al menos hoy día lo quiere más que nunca.